Hacia una topografía del archipiélago cultural andino

Ulises Juan Zevallos Aguilar

Temple University

En los estudios andinos existe el consenso en considerar que el fenómeno socio cultural más importante de la región andina en el siglo XX son las migraciones del campo a la ciudad. Estos flujos migratorios que han transformado las repúblicas andinas de rurales a urbanas han rebasado las fronteras nacionales. En las dos últimas décadas las migraciones masivas de ciudadanos, bolivianos, ecuatorianos y peruanos al extranjero se han incrementado. La violencia política y crisis económica en sus países de origen han sido los factores más importantes para que se intensifique el éxodo masivo. La migración está principalmente dirigida a países del hemisferio norte (EEUU, Canadá, varias repúblicas europeas y el Japón) y países sudamericanos (Argentina, Chile, Colombia, Venezuela) con economías más sólidas. El rasgo distintivo de esta última ola migratoria es que está constituida en una buena parte por ciudadanos pobres o clase media baja que con orgullo asumen una identidad cultural indígena o indigenizada. En esta ponencia voy a explorar el despliegue de esta identidad en el espacio transnacional que lo he denominado archipiélago andino. Quiero que se entienda que este es un informe preliminar de la elaboración de una topografía de este archipiélago cultural que enfatiza el caso peruano.

Las trayectorias de la migración han tenido varios itinerarios. Para muchos esta migración al extranjero es la segunda migración. La primera migración que realizaron fue de los Andes rurales a la ciudades en sus paises de origen. Después de andinizar las ciudades llevaron a cabo la segunda migración al extranjero. Para otros esta es su primera migración. Estos migrantes son los hijos y nietos de migrantes andinos rurales que han decidido establecerse en otros países. También están aquellos migrantes que sin establecerse temporalmente en las ciudades han migrado directamente del campo al extranjero. En un extremo están los indígenas otavaleños que migran temporalmente para evitar las intermediaciones comerciales ecuatorianas e incrementar sus márgenes de ganancia en la venta de sus productos en el extranjero. En el otro extremo están campesinos peruanos que tuvieron que abandonar sus lugares de residencia para salvar sus vidas. Los andes peruanos fueron el escenario del enfrentamiento de las fuerzas armadas del estado y grupos alzados en armas.

La asunción de una identidad andina se manifiesta en discursos de identidad y en el ejercicio de prácticas culturales. Entre los discursos de identidad más utilizados tenemos aquel de un grupo de migrantes que utilizan el discurso incanista en su construcción de identidad. Así, rechazan el calificativo indios que se les aplicaba en sus lugares de nacimiento; señalan que este es un término equívoco desde la llegada de Cristobal Colón al Caribe y se declaran descendientes de los Incas. Un segundo grupo de migrantes, evitando la discusión sobre términos racistas, utilizan el discurso de la multiculturalidad. De esta manera, aceptan una biculturalidad en quechua y castellano o una triculturalidad en quechua, castellano e inglés y establecen paralelos entre sus vidas y la de su héroe cultural José María Arguedas. Un tercer grupo se autorepresenta como indios pero enfatizando sus etnicidades locales. Por último, un cuarto grupo, que antes de dejar sus países, no se identificaba ni era considerado andino, recién asume una identidad andina cuando escoge como grupo de referencia a migrantes andinos y practica la cultura andina en el extranjero.

La asunción con orgullo de una identidad andina por un numeroso grupo de ciudadanos de la región es un hecho novísimo y de vital importancia. Hay una gran diferencia entre endilgarles una identidad y asumir una identidad. El paso de la endilgación a la asunción se puede rastrear históricamente. Esta nueva ola migratoria está constituida en el caso peruano por dos generaciones de personas que nacieron entre los cincuenta y sesenta. Los miembros de estas generaciones crecieron y fueron educados durante el gobierno nacionalista del General Juan Velasco Alvarado que promovió en los medios masivos y programas curriculares de su reforma educativa una política cultural que revalorizaba y respetaba a las culturas indígenas. Entre los hechos más resaltantes el gobierno de Velasco recuperó la figura de Tupac Amaru II y la convirtió en símbolo de su "revolución peruana", organizó los festivales INKARRI en el que participaron artesanos, bailarines y músicos indígenas ajenos a circuitos de comercialización artística, y oficializó el quechua. Según Rodrigo Montoya durante el gobierno de Velasco "lo andino se puso de moda". Había un ambiente tan favorable a lo andino que muchas personas que habían ocultado su origen andino empezaron a salir del closet y hacer público una parte o la totalidad de su identidad andina.

En pocas palabras, el gobierno de Velasco (1968-1974), bastante atento a los cambios que se producían en la sociedad peruana, diseñó y aplicó un programa de reformas que respondían a los retos que planteaban los subalternos a los grupos de poder. De esa manera se activó la movilidad social de los peruanos resquebrajándose posiciones de raza, clase y género. La consecuencia actual de este proceso social y político, es que los migrantes y sus hijos respetan la cultura indígena, la reconocen como parte de su identidad y la utilizan para instalarse de mejor manera en los lugares a los que migran. Sin embargo, en un proceso de restauración conservadora, a partir de 1974, sucesivos gobiernos desmantelaron las reformas nacionalistas de Velasco y se creó zozobra y descontento en toda una generación que parecía tener un brillante porvenir. Finalmente, la realidad económica y política peruana de los 80 terminó de destruir sus esperanzas y sueños y los obligó a migrar.

La especificidad de esta identidad andina, se puede percibir en el proceso de migración y sus patrones de asentamiento en sus nuevos lugares de residencia que llevan a que ciertas ciudades y pueblos sean los escogidos y se constituyan en focos de migración en el extranjero. Si bien estos migrantes sufrieron las taras del racismo en su lugares de origen, su identidad andina es un capital cultural que les ayuda a adaptarse y conseguir el éxito en el extranjero. Los sistemas fonéticos de lenguas maternas amerindias y bilinguismo en lenguas indígenas y castellano les ayuda a aprender con mayor facilidad las lenguas extranjeras en comparación a sus monolingues compatriotas en castellano. En comparación con sus connacionales criollos y mestizos su ética de trabajo y los saberes especializados hace que sean preferidos por empleadores. Del mismo modo, las prácticas sociales de la familia extendida y las relaciones comunitarias ayudan a la migración en sí y a un más rápido establecimiento y adaptación en el exilio que sus individualistas compatriotas. En el caso de los EEUU que vengo estudiando, ciertos barrios y pueblos de los estados de Nueva York, Nueva Jersey, Florida y California atraen la mayor cantidad de migrantes bolivianos, peruanos y ecuatorianos. Tan grande es la presencia de inmigrantes del mismo origen en focos de migración que el barrio o pueblo es renombrado extraoficialmente con el nombre del pueblo de origen. Así se escucha los nuevos nombres, Huancayo Chico, Callao City o Quitolandia para referirse a barrios o pueblos con una gran concentración de inmigrantes andinos. La práctica del ayni y los deberes y obligaciones de la familia extendida han llevado a que se establezcan exitosamente numerosos clanes familiares y comunidades indígenas enteras en el extranjero. Además los clanes familiares y comunidades no contentas con dar protección a sus propios miembros adoptan a extraños que aprecian las virtudes de la solidaridad y la familia extendida. El caso de la migración de la comunidad de Cabanaconde, Arequipa a suburbios de Washington DC fue documentada en el video Transnacional Fiesta de Paul Gelles y Wilton Martínez.

Los migrantes andinos utilizan como marcadores de identidad cultural estilos de vestir y cortes de pelo, la comunicación en lenguas amerindias, el consumo de ritmos musicales, el baile de danzas andinas y el consumo de platos típicos de sus lugares de origen. Así ya no es raro ver vendedores de artesanías otavaleños con su largas trenzas que ofrecen sus productos o tocan música andina en calles, plazas y ferias en pueblos y ciudades del extranjero. Tampoco es extraño escuchar diálogos en aymara o dialectos del quechua en lugares públicos como código cifrado con el propósito de no ser entendidos por hablantes de castellano y lenguas extranjeras cuando hacen comentarios críticos a la sociedad receptora. En fiestas familiares, desfiles o festivales se tocan y se bailan ritmos y se comen platillos andinos. La comida es un marcador de identidad cultural tan grande que cada vez son más numerosos las tiendas que venden productos de la región andina y restaurantes que sirven culinarias regionales. A propósito, la comida ecuatoriana hizo noticia en la cadena televisiva "Fox" que es vista por 30 millones de televidentes cuando se hizo un reportaje sobre un hecho inusual para el público norteamericano. Un reportero que cubría noticias sobre la devastadora ola de calor que mató a 70 personas entre el 2 y 5 de agosto de 1999 en la región del Valle de Delaware, encontró por casualidad a varias familias ecuatorianas haciendo un picnic en un parque de Allentown-Pennsylvania. Este picnic hizo noticia porque estas familias ecuatorianas almorzaban un suculento caldo caliente en un fin de semana que la temperatura alcanzó los 112 grados Farenheit. Cuando el reportero con un afán exotista preguntó a uno de los comensales, si en la cultura ecuatoriana se comía platos calientes para combatir el excesivo calor. El entrevistado respondió en un perfecto inglés: "Por supuesto que no. Nosotros estamos comiendo este plato caliente porque es un plato típico ecuatoriano que no se come todos los días. Además, estamos celebrando una fecha importante que no se podía postergar. Este picnic ya estaba planificado para que la familia y amigos podamos estar juntos".

Paralelamente al uso de los marcadores de identidad descritos en el anterior párrafo se están dando casos de "reandinización" de migrantes en el extranjero con la recuperación de sus apellidos en lenguas amerindias y el bautizo de sus hijos con nombres en lenguas indígenas. En los Estados Unidos muchas mujeres al casarse con extranjeros perdieron su apellido indígena paterno ya que en este país existe la costumbre de que las esposas y los hijos solamente llevan el apellido paterno. Sin embargo cuando quedan viudas o se divorcian aprovechan la oportunidad que les da la ley norteamericana para recuperar sus apellidos indígenas. El bautizo de los niños con nombres en lenguas indígenas por un lado sigue una tradición que se hizo común durante el gobierno de Velasco. Por otro lado, es un contracorriente a la castellanización o anglinización de apellidos indígenas que se solía hacer para evitar la estigmatización en sus países de origen. Las personas que recuperan su apellidos y bautizan a sus hijos con nombres indígenas de alguna manera ya no sienten el estigma de ser "indios" en una sociedad receptora mucho más cosmopolita donde se disuelven prejuicios locales de sociedades jerarquizadas que toman en cuenta principios raciales y sociales muy específicos.

La práctica de la cultura andina tiene muchas funciones. Las relaciones sociales comunitarias, el uso del quechua y aymara, las academias y clubes donde se enseña baile y música andina a los hijos de los migrantes, o el consumo de comida andina en casa o restaurantes especializados son utilizados para reafirmar su identidad cultural, transmitirla a la siguiente generación y combatir la nostalgia. Del mismo modo, estas prácticas culturales son recursos que estas comunidades de inmigrantes comparten con sus anfitriones y pueden mediar entre las duras experiencias de la vida en el exilio con las imágenes de una patria de origen más acogedora. En efecto, la atención que las comunidades en el exilio prestan sobre todo a la música y la danza promueven la autoestima y facilitan la adaptación al país anfitrión. Las consecuencias inmediatas de esta afirmación de la identidad andina son la participación de cuadrillas de zampoñeros, tuntunas (sayas en Bolivia) y diabladas en desfiles que celebran la latinoamericanidad o procesiones del señor de los milagros en Washington DC., Nueva York, Buenos Aires o Santiago de Chile. Del mismo modo, se ha establecido un circuito sólido de producción y consumo de música y danza andina en el extranjero que han hecho posible giras internacionales de "Los Shapis", Rossy War, Máximo Damián o el danzante de tijeras "Lucifer" a grandes ciudades extranjeras donde el grueso del público está integrado por los migrantes. Aunque en una cantidad mínima, existe la publicación de libros de autores que se definen orgullosamente andinos en el extranjero o reconocen una experiencia andina. Entre los casos más notables están Fredy Roncalla, escritor trilingue en castellano, inglés y quechua, nacido en Chalhuanca-Perú, quien publica un libro en la ciudad de Nueva York donde reflexiona sobre una "poética postmoderna andina" y recoloca en el debate cultural el término archipiélago andino. Entre varios libros que registran la memoria de una experiencia andina están Ximena de dos caminos de Laura Riesco, escritora peruana que radica en los EEUU por más de treinta años y el libro Hotel Bolivia. The Culture of Memory in a Refuge from Nazism del historiador boliviano Leo Spitzer.

Las primeras aproximaciones a estos inéditos fenómenos socioculturales han concebido los términos archipiélago, diáspora o enclave andinos. Se dice que esta migración conforma una diáspora andina reconociendo su carácter masivo y poniendo énfasis a la dimensión poética del término. Pero esta migración tiene varias características que no encajan en la definición de diáspora. Es cierto que existen grupos de personas desperdigados en el planeta que se aferran a sus prácticas y valores culturales indígenas o indigenizados y sueñan con el retorno a sus lugares de origen. Sin embargo, una gran mayoría de migrantes andinos ya quemó sus naves para no volver a sus lugares de origen. Si vuelven es solo de visita porque han logrado un mejor status y standard de vida, imposibles de lograr en sus sociedades de origen. Si bien es difícil superar la nostalgia y el sentimiento de desarraigo son conscientes de que terminarán sus días en el extranjero. La concepción familiar juega un papel paradójico en la decisión de quedarse en tierras extrañas. Las remesas de dinero que hacen los migrantes a sus países de origen se han constituido en complemento o la única fuente de ingresos para que puedan sobrevivir sus familiares que residen en los países de la región andina. Asimismo, muchos migrantes, a pesar de que ya consiguieron estabilidad económica y status social, deciden prolongar su estadía para proteger a sus hijos y ayudar en la crianza de sus nietos nacidos en el extranjero.

El antropólogo peruano Teófilo Altamirano señala que "la migración internacional desde el Perú a otros países (...) ha producido dos fenómenos culturales con características diferentes pero que obedecen a un mismo proceso global. El primer fenómeno es la formación y desarrollo de lo que llamamos ‘universalización de la cultura’, sinónimo del concepto de melting pot; y el segundo, de ‘enclaves culturales’ sinónimo de ‘resistencia cultural’" (168). Las observación que tengo a esta propuesta es que da cuenta de los procesos de adaptación, asimilación y resistencia cultural en el extranjero de ciudadanos peruanos de varios niveles sociales y económicos. Por este motivo, la fórmula de que el mayor grado de occidentalización en el lugar de origen permite un mayor grado de asimilación en el extranjero no se confirma en el universo que vengo estudiando. Como ya lo he señalado anteriormente, el carácter indígena o indigenizado de los migrantes andinos es un capital cultural que los pone en una mejor situación que la mayoría de sus compatriotas, con excepción de miembros de la élite peruana cosmopolita que vive en el extranjero.

Ahora voy a proponer el término archipiélago cultural andino. Según mi opinión, este término posee mayor potencialidad epistemológica y está menos política e ideológicamente contaminado. Además, permite reflexionar sobre situaciones diaspóricas, situaciones de resistencia cultural y la dinámica de la cultura andina entre sitios de migración y de origen. Antes de lanzar mi propuesta, voy a hacer un esbozo de los antecedentes y aplicaciones teóricas del concepto que tuvieron mayor difusión en el campo de estudios andinos.

No es la primera vez que se usa el término archipiélago en los estudios andinos. John Murra planteó el modelo de "archipiélagos andinos" para explicar el control vertical de pisos ecológicos que ejercían grupos étnicos precolombinos para autoabastecerse de recursos naturales. Si bien en los últimos años, se está llevando a cabo una revisión del modelo y el mismo John Murra ha emprendido una autocrítica son útiles todavía las siguientes ideas . La idea de que grupos étnicos que comparten una cultura común podían establecer un macro sistema económico y social situando asentamientos que no son necesariamente colonias, en varios pisos ecológicos es todavía orientadora. Asimismo, la idea que el macro sistema económico y social tenía el propósito de encontrar la autosuficiencia económica y autonomía política y que en el interior de este sistema se mantenía la participación social y los derechos del grupo étnico puede seguir teniendo vigencia en el presente.

En los estudios literarios, Cornejo Polar en su artículo "Unidad, pluralidad, totalidad: El corpus de la literatura latinoamericana" (1982) reflexiona de manera preliminar sobre el el archipiélago de las literaturas en lenguas indígenas. En este artículo, de manera similar a la adaptación que John Murra hizo para la antropología, Cornejo Polar adapta el concepto de archipiélago de la geografía y la geología para explicar fenómenos literarios que no se podían hacer con teorías y metodologías propias de los estudios literarios de los setenta. Solo para recordar, archipiélago es un término de la geografía que se refiere a una familia de islas. De otra parte, si hacemos un rastreo etimológico de la palabra, archipiélago era el término para nombrar al Mar Egeo en la Grecia antigua. En cualquier caso, Cornejo Polar utilizó un término que posee una gran funcionalidad para conformar totalidades y explicar movimiento entre las partes que conforman esta totalidad. En este artículo Cornejo Polar se da cuenta de que las literaturas en lenguas indígenas tenían una configuración y posición diferente a las literaturas cultas en castellano. Según Cornejo Polar luego de reconocer que se está realizando una operación de incorporación de las literaturas populares y en lenguas nativas en la literatura latinoamericana señala:

debe tenerse en cuenta su extrema diversidad para evitar otro tipo de reduccionismo. De hecho, como literaturas producidas por clases y etnias dominadas, están atomizadas e incomunicadas: forman, en realidad, verdaderos archipiélagos (énfasis mío) y no está claro si constituyen sistemas independientes o si en algunos casos son subsistemas que convergen sobre un determinado eje unificador. Por lo demás, en el caso de las literaturas en lenguas nativas, sería un error grave no percibir que dentro de ellas hay niveles cultos y populares e inclusive sectores muy ligados a los intereses y cultura de castas hegemónicas que pueden llegar a formar sistemas o subsistemas de literatura señorial indígena. Sobra indicar que en estos campos el trabajo crítico está en gran medida por hacerse ("Unidad…"47)

David Wise en su artículo "Vanguardismo a 3800 metros: El caso del Boletín Titikaka (Puno, 1926-1930)" sostiene la existencia de un archipiélago vanguardista internacional en los años veinte. Según Wise, este archipiélago no estaba constituido solamente por grandes islas dispersas y conexas como los principales puertos o capitales de países, tal como Nelson Osorio lo había señalado en un importante artículo, sino por islas mucho mas pequeñas que podían ser capitales de provincia o pueblos. En palabras de Wise, "El ‘arte nuevo’ penetró mucho más hondo de lo que esta visión permitiría suponer, llegando hasta la localidad y arraigándose, no solo en las grandes capitales/puertos/emporios, sino en frecuentes casos en capitales de provincia y en poblados de menor importancia" (91). Es necesario anotar que en la reflexión sobre el archipiélago vanguardista ya se estaban tomando en cuenta dinámicas paralelas y de ida y vuelta. En primer lugar el arte nuevo surgió simultáneamente en todo el mundo ya que se produjo una internacionalización de condiciones sociales, económicas y políticas por una nueva fase del capitalismo. En segundo lugar, por razones literarias y extraliterarias, varios escritores vanguardistas, tuvieron que exiliarse temporalmente o definitivamente en el extranjero. De esta manera, en los estudios vanguardistas se hizo un avance respecto a la anterior visión de su génesis y desarrollo que concebía dinámicas unidireccionales con el uso del concepto de influencia.

En la actualidad, archipiélago es un concepto que ha sido discutido informalmente por un grupo de artistas e intelectuales andinos, establecidos en el noreste de los Estados Unidos, para explicar las dinámicas transnacionales que implican discusiones sobre modernidad, vigencia y proyección de los estados nacionales de la región andina. Por este motivo, se puede considerar que archipiélago es una contribución autoreflexiva hecha por un grupo de intelectuales y artistas que son testigos y protagonistas de la dinámica transnacional de la cultura andina. Esta conceptualización de archipiélago rescata los aportes de Murra, Cornejo Polar y Wise y lo considera como un modelo para explicar la dinámica de la sociedad y cultura andina actual en su dimensión transnacionalizada.

Primero, hace ver que los migrantes a quienes se les consideraba salvajes, incivilizados, primitivos o arcaicos, toman la decisión de migrar y llegan en grandes números a los centros donde se concentra la civilización, la más alta tecnología y los atributos del mundo moderno. En estos espacios, se adaptan y logran relativo éxito económico y prestigio social negado en sus países de origen por razones sociales, económicas y raciales. Segundo, hace ver que en la región andina los grupos hegemónicos quieren alcanzar una modernidad que atrasa. Los estados-nación andinos son agentes que no hacen realidad las promesas de la modernidad. De tal manera que de nuevo se plantea la posibilidad de cambiar y replantear la economía, circunscripción territorial y monolinguismo de los países andinos.

De otra parte, el modelo de archipiélago permite identificar islas grandes y pequeñas donde se concentra la cultura andina que están diseminadas prácticamente en todo el planeta. Ayuda a explicar el flujo de ida y vuelta de seres humanos, bienes materiales y sus culturas entre las islas. De la misma manera que los grupos étnicos precolombinos sobre los que investigó Murra, los migrantes andinos contemporáneos, pero ahora en una situación subordinada y en un contexto mucho más amplio, se establecen en el extranjero, con el plan de remitir dinero y bienes materiales a sus familiares que se quedaron en sus lugares de origen. El gran número de migrantes genera un mercado de bienes materiales y culturales que son abastecidos con las importaciones de productos o la producción industrial de productos de origen andino en el extranjero. El caso más notable, es que se ha establecido en Nueva Jersey una compañía de origen peruano que embotella la bebida "Inka Kola" para satisfacer la demanda de un fiel consumidor peruano y un creciente público consumidor hispano.

En este archipiélago andino contemporáneo, por cierto, las islas no están interconectadas por mar, sino establecen conexiones básicamente por aire y tierra. Los vuelos internacionales directos entre principales ciudades norteamericanas y europeas que tienen como puntos de partida y llegada Lima, La Paz, Quito o Guayaquil son cada vez más frecuentes y baratos por la enorme cantidad de gente que viaja. Del mismo modo, las rutas terrestres transportan a hombres y mujeres andinos en cantidades nunca antes vistas entre los países latinoamericanos limítrofes. Tan grande es este flujo que las poblaciones de los países limítrofes de los países andinos (en especial en Argentina y Chile) muestran un desasogiego que se convierte en xenofobia y obliga a los gobiernos a cambiar leyes de migración con el propósito de neutralizar el descontento y aminorar el flujo de migrantes. Por último, se mantiene el flujo de ida y vuelta a través de llamadas telefónicas, páginas web y el correo electrónico que por la inmensa cantidad de usuarios las tarifas de servicio tienden a bajar de precio.

En este momento en el archipiélago andino, los centros de irradiación de la cultura andina son todavía las grandes ciudades indigenizadas o andinizadas. Lima, La Paz, Quito o Guayaquil son los centros de producción de una cultura andina masiva cada vez menos literaria y cada vez más audiovisual. Artistas famosos, empresas productoras de discos compactos, videos y cassettes tienen sus centros de operación y mayor parte de público en las grandes ciudades. Desde estos lugares realizan sus operaciones comerciales hacia provincias o el extranjero. Asimismo, en el extranjero existen grupos musicales de migrantes andinos que han hecho de la música un medio de vida y aparte de sus presentaciones callejeras donde venden sus grabaciones en discos compactos o cassettes tienen giras en primavera y verano. Claro está que estas giras todavía son menores y están circunscritas a pequeños teatros, restaurantes y presentaciones en parques. Todavía no se ha producido la andinización permanente de las culturas extranjeras. Los pocos casos de andinización temporal fueron cuando Paul Simon cantaba una exitosa versión del "Cóndor pasa" sin pagar derechos de autor a los herederos del compositor peruano Daniel Alomía Robles en los setenta o cuando el grupo Ketama introdujo el ritmo lambada logrando un gran éxito comercial en el mercado mundial luego de hacer arreglos de una pieza musical boliviana a fines de los ochenta. Por último, ya hay casos que corroboran la dinámica de ida y vuelta que están convirtiendo a los centros de consumo en el extranjero en centros de producción, creándose un flujo de prácticas culturales que retornan del extranjero hacia las ciudades y pueblos de los países andinos. El grupo musical "Complot" integrado por ciudadanos argentinos de origen europeo, luego de haber adquirido fama tocando el ritmo chicha (mezcla de huayno y cumbia colombiana) fusionado con otros ritmos en su país, visita Bolivia y el sur del Perú en giras anuales.

Es en el campo de la música donde se ve de manera más evidente las dinámicas transnacionales de la cultura andina. En estas dinámicas se establecen relaciones entre acervos musicales locales que corresponden a ámbitos regionales, nacionales y transnacionales. Del mismo modo, hay tendencias a la estandarización como respuesta a la demanda transnacional. Así aparece el latin folk en los EEUU y los ritmos bolivianos son predominantes en el repertorio de grupos musicales que actúan en el extranjero y en la región andina. Sin embargo, para superar el hastío en el público que viene ocasionando la estandarización se renueva el repertorio con apropiaciones de tradiciones musicales regionales. El caso más notable es el del sanjuanito ecuatoriano en los últimos años. En este caso grupos musicales de otras nacionalidades ejecutan san juanitos para públicos que no son ecuatorianos. Del mismo modo también se incluyen nuevos instrumentos y se fusionan ritmos andinos con ritmos de otras tradiciones culturales.

En este ponencia, hemos visto que el modelo o metáfora del archipiélago andino fue utilizado para explicar dinámicas regionales de expansión económica y política en el caso de Murra. Cornejo Polar lo utilizó para explicar la resistencia de las literaturas en lenguas indígenas y las conexiones que tienen entre ellas en las literaturas nacionales. David Wise lo utiliza en un contexto internacional para sostener que la vanguardia literaria latinoamericana no es un epifenómeno de la vanguardia europea. El vanguardismo es un fenómeno literario cultural constituido por respuestas locales en diferentes lugares del planeta a los efectos de la modernización capitalista a nivel mundial. Por último, intelectuales residentes en una de las islas extranjeras del archipiélago andino son los que retoman el término en una dimensión no estrictamente literaria y mundial. Este es un final feliz, porque lo que está ocurriendo es una autoreflexión de gente que se autorepresenta con orgullo andina. La reflexión teórica está iniciada y el mapa está trazado. Ahora lo que queda es primero realizar topografías sobre las dimensiones nacionales del archipiélago debido a que los estudiosos siguen especializándose en culturas nacionales de la región andina. Es notorio que en esta ponencia por falta de ellas la mayoría de mis ejemplos se refieren al caso peruano. Asimismo, se carece de estudios que se preocupen de la densidad del archipiélago pero superando esencializaciones obsoletas sobre la cultura y el hombre andino. Si bien en estas reflexiones estoy otra vez practicando una política de identidad, espero que se haya entendido que es válido hacerlo y cuyas esencializaciones estratégicas abren nuevos caminos de investigación.

Filadelfia-Lima, Julio-Agosto de 1999.

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